Porto Galhinas, una de mejores playas de Brasil



Porto Galhinas, una de mejores playas de Brasil

Porto Galhinas, una de mejores playas de Brasil

Porto Galhinas, una de mejores playas de Brasil

Según las lenguas locales, el nombre de una de las mejores playas de Brasil, se remonta al siglo 19, cuando los barcos que traían esclavos negros de Africa debían amarrar en Brasil sin levantar sospechas y se referían a ellos como “gallinas”, para ese entonces, nadie se habría imaginado que este hermoso paraíso llamado Porto de Galhinas se convertiría en uno de los diez mejores lugares de Brasil.

Ubicado en el estado de Pernanbuco, a 70 kilómetros al norte de Recife, esta ciudad cuenta con un clima tropical todo el año, con temperaturas que oscilan entre los 24 y 32 grados durante los 365 días. Aquí podemos encontrarnos con una extensión de playas de arenas blancas y finas y un mar turquesa y de pequeñas olas que puede convertirse en el lugar soñado de cualquier novela romántica.

En Porto Galhinas no hay grandes cadenas hoteleras, el centro de la ciudad posee una importante infraestructura hotelera compuesta por decenas de hoteles y posadas pequeños o medianos que brindan a los visitantes un ambiente más familiar e íntimo. Con sus cinco kilómetros de playa y la posibilidad de poder ser visitada durante cualquier época del año, Porto Galhinas siempre tiene un pedacito de playa donde pasar un momento íntimo y a solas con el mar, el sol y tu acompañante aunque en temporada alta la playa principal de la ciudad siempre se encontrará desbordada de visitantes, sombrillas y veleros.

Las mejores épocas para visitar Porto Galhinas son durante Setiembre y desde Diciembre a Febrero aunque cabe mencionar que en épocas de vacaciones de verano los precios suelen ser notablemente más caros que durante el resto del año además de que suele convertirse en un centro turístico muy concurrido y pierde un poco el encanto.

Uno de los atractivos naturales más destacados de Porto Galhinas son sus piscinas naturales, unos espacios en el mar que se convierten en enormes piscinas de aguas transparentes y cálidas cuando la marea baja dos veces al día. El contraste con el sol, el color del agua y la cantidad de peces de vivos colores que surgen de estas piscinas convierten a este atractivo en un espectáculo natural de una riqueza incomparable.

 



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